Apenas dos días después del arranque del campeonato en Qatar, un profesor de instituto grancanario advertía en Twitter: “Esto de poner un Mundial de fútbol en noviembre, ahora que los alumnos vienen con tablets y wifi al instituto es un reto educativo para el que no estábamos preparados”. Con buena parte de los partidos jugándose durante el horario lectivo y no en vacaciones, el Mundial se ha atravesado en el día a día de los centros educativos, sobre todo los de secundaria, entre triquiñuelas de los alumnos que aprovechan cualquier descuido para ver los partidos, recreos pegados a las pantallas y algún padre escandalizado porque un docente ha llegado a poner una retransmisión al final de clase.

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